Gobernación del Guayas niega autorización de rodada en Malecón y 9 de Octubre tras caos del 31
La intendencia atribuye el desorden a grupos no autorizados; el alcalde Álvarez calificó la situación como vergonzosa ante las quejas ciudadanas por seguridad.
La noche del jueves 31 de octubre, la circulación de motociclistas en Guayaquil generó un fuerte malestar en la ciudadanía debido al desorden y la inseguridad reportadas en varias arterias viales. La llamada 'Rodada Terrorífica', realizada bajo el pretexto de celebrar Halloween, provocó quejas por robos, amenazas y bloqueos que alargaron los tiempos de traslado de los usuarios, quienes denunciaron la falta de control efectivo en las calles.
El sábado 2 de noviembre, la Gobernación del Guayas emitió una aclaración oficial a través de su cuenta en X (@goberguayasec) para desmentir que hubiera autorizado el tránsito por las avenidas Malecón y 9 de Octubre. La intendencia explicó que, si bien supervisó la circulación de un grupo de motociclistas en zonas periféricas seleccionadas por su amplitud —conforme a lo indicado por la Agencia de Tránsito Municipal (ATM)—, otro grupo no identificado se desplazó por áreas no contempladas en el recorrido planificado.
Esta respuesta surge tras una reunión previa entre la intendencia de Policía, liderada por Juan Carlos Freire, y representantes de 'grupos tuning', donde se establecieron lineamientos para garantizar el orden público. Sin embargo, los usuarios en redes sociales reportaron un caos total, señalando que ni la ATM ni la Policía lograron evitar las obstrucciones. El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, también reaccionó calificando lo ocurrido como una 'vergüenza' y criticando la gestión de la Gobernación.
La inseguridad fue el eje central de las denuncias ciudadanas. Conductores y usuarios reportaron que los vehículos tuneados circulaban en contravía y que algunos motociclistas transportaban menores, lo que generó temor ante la posibilidad de accidentes graves. La percepción de vulnerabilidad llevó a muchos habitantes a modificar sus rutas o horarios para evitar el contacto con las caravanas motorizadas.